Preguntémonos ¿Cuantas veces vamos en la vida con la mirada por el piso? ¿Cuántas veces no nos soportamos ni a nosotros mismos? Pensamos: ¿Todo me sale mal? ¿No valgo nada? ¿Nadie me quiere?¡ES HORA DE ENAMORARTE DE TI MISMO!
El
amor a uno mismo es un dique de contención contra el sufrimiento mental (porque
toda enfermedad física tiene su raíz en nuestra mente). Por ello, la regla de
vida que Jesucristo nos dio, debemos cumplirla al máximo “Ama a tu prójimo como a ti mismo”[1]. (En
reiteradas oportunidades degastamos nuestra vida en el amor a los demás y nos
olvidamos de nosotros mismos, debemos comenzar por casa, por amarnos a nosotros
mismos).
Empecemos
por reconocer conscientemente sin miedo y temor, nuestras fortalezas y
virtudes; integrándolas al desarrollo de nuestra vida para poder servir a los
demás de manera compasiva y efectiva. (Porque nadie da de lo que no tiene)
¿Cómo abrirle las puertas del amor a los que te rodean si desprecias o no
aceptas tu ser, o si te avergüenzas de tu existir? Ser buen amigo de uno mismo,
es el primer paso hacia una buena autoestima.
(Podemos
tener el mejor psicólogo, psiquiatra, puede bajar hasta Dios mismo en persona.
Pero si la autoestima no posee suficiente fuerza, viviremos mal, seremos
infelices y ansiosos).
Quererse a uno mismo es quizás el hecho más importante que garantiza nuestra supervivencia en un mundo complejo y cada vez más difícil de sobrellevar. La imagen que tienes de ti mismo no es heredada o genéticamente determinada, es aprendida. La principal fuente para crear la visión del mundo que asumes y por la que te guías surge del contacto con personas (amigos, padres, maestros) de tu universo material y social inmediato. Y las relaciones que estableces con el mundo circundante desarrollan en ti una idea de cómo crees que eres. Los fracasos y éxitos, los miedos e inseguridades, las sensaciones físicas, los placeres y disgustos, la manera de enfrentar los problemas, lo que te dicen y lo que no te dicen, los castigos y los premios, el amor y el rechazo percibidos, todo confluye y se organiza en una imagen interna sobre tu propia persona: tu yo o tu autoesquema
Si crees que eres un
perdedor, no intentaras ganar. Te dirás: ¿para qué
intentarlo? Yo no puedo ganar, o esto no es para mí, o no valgo nada. Una vez establecida esta forma de actuar,
es difícil de cambiar, pero no imposible. Un autoesquema fracaso hará que
no te atrevas a probarte si eres capaz, por lo cual terminaras creyendo que el
éxito te es esquivo. (Cuantas veces, ante un reto en nuestra vida nos
bloqueamos antes de intentarlo y decimos Yo no puedo, no soy capaz y si
logramos intentarlo y vemos que el resultado es diferente, nos decimos que
suerte tuve, lo pude hacer por la ayuda de Dios… No hermano es que tenemos que
borrar ese auto esquema de fracaso que tenemos en la mente).
Para ello:
1 1 Incrementa las emociones
positivas: te alejara de lo malo y te traerá la
alegría
2 Alcanzar mayor eficiencia en
las tareas que emprendes: perseverar en la meta
3 Relacionarte mejor con las
personas: quitarnos el velo del miedo
ü4 Amar a tu pareja y querer a
los amigos más tranquilamente: con un equilibrio
sano
5 Ser una persona más independiente y
autónoma: despierta en nuestra mente la seguridad (no debemos estar
imitando a personas por estar a la moda, caminemos por lo auténtico que puede
ser diferente)[2]
Para poder dar amor a otra
persona debemos querernos a nosotros mismos… Animo comienza esta aventura del
amor propio, tan necesario.
JOSE MORALES (0416-1161673)

Buena reflexión😉😁
ResponderEliminarExcelente reflexión. Debemos cultivar diariamente el amor propio y eso mejorará enormemente nuestro entorno familiar y social.
ResponderEliminarAbracemonos cada día y amemonos más y más.