El
tema del Discernimiento, está muy presente en los escritos Paulinos; el Apóstol
deja claro que hemos sido creados por Cristo y en Cristo y por lo tanto,
estamos llamados a re-nacer como hombres nuevos, siendo otros cristos, (cf.2Fil
2,5).
En el camino de la
vida, debemos regular nuestra actividad moral, para ello contamos con nuestra
conciencia, la cual nos ayuda a discernir entre el bien o el mal, aunque
debemos tener claro que somos justificados por la fe y no solo por la ley, en
ocasiones rigorista. La clave está en dejarnos guiar siempre por el Espíritu
Santo que habla en el interior, en lo más secreto de nuestro corazón.
El
discernimiento se resumen en: distinguir la voluntad de Dios; Para ello Pablo
nos recuerda, que no nos adaptemos a los criterios de este mundo; al contrario,
transformémonos, renovémonos desde dentro, para que podamos descubrir cuál es
la voluntad de Dios cf.Rm12, 2. A lo largo del camino vamos
adquiriendo la madurez para lograr afinar al máximo el discernimiento,
alejándonos de todo mal y acercándonos al bien.
Aprendemos:
1. Discernir
2. Ponerse a prueba
3. Hacer
el bien a los demás
4.
escuchar y responder a la voz de
Dios

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