Peguntémonos ¿Qué le estamos dejando a las próximas generaciones?



El problema de la contaminación ambiental, no es un juego, es una triste realidad que cada día nos va pasando factura (enfermedades, epidemias, desastres naturales). Ante esta situación debemos “comenzar a soñar y creer en un mundo mejor”. Para ello es importante despertar la conciencia ecológica y la importancia de la educación ambiental, en los niños y jóvenes, que son nuestro futuro.
            Vivimos en un mundo, donde el hombre haciendo mal uso de su libertad, ha contribuido en el proceso acelerado de deterioro del medio ambiente a nivel mundial, esta actitud desfavorable del individuo está generando un notorio desequilibrio en los diversos ecosistemas incluyendo a sus respectivas especies de flora y fauna, además del desarrollo de los fenómenos naturales y graves secuelas para la salud y el bienestar del ser humano.
            
Es lamentable notar, que ante este escenario oscuro, se puede percibir un gran desinterés y apatía, que lastimosamente se va heredando de generación en generación, contribuyendo con ello al deterioro de la naturaleza. Cada quien vive su vida sin importarle la problemática ambiental. Y esta apatía por lo ecológico se pone de manifiesto a partir del hogar cuando los padres no siembran en sus hijos la conciencia ecológica, “esto se evidencia cuando los niños tiran basura a la calle y de parte de sus padres no existe ningún tipo de señalamiento por el cuidado medio ambiente”.
           
Es hora de despertar del letargo y comenzar a hacer algo, comenzando a sembrar conciencia ecológica en los niños y jóvenes de nuestra sociedad, cultivar en ellos la importancia del cuidado del medio ambiente. Este trabajo nos involucra a todos, cada uno debemos aportar su granito de arena en pro del cuidado del planeta. Ya el Papa lo indica en su encíclica Laudato Si La cuestión ecológica es vital para la supervivencia del hombre y tiene una dimensión moral que atañe a todos”.



Con el trabajo en conjunto “somos capaces de cuidar, proteger y salvar a nuestro planeta”. Con un trabajo silencioso de cada día. ¡Manos a la Obra!


1 comentario:

  1. Gracias por este espacio para la reflexión, tomando en cuenta que la Conciencia Ecológica se desarrolla como parte de un proceso de compromiso y acción guiada al Bien Común. Esa acción voluntaria inicia con la práctica de los Dones que al Ser Humano le permiten elegir la mejor Actitud en su contacto con la Naturaleza. Estos Dones son: Autoconciencia, Imaginación, Conciencia Moral y Voluntad Independiente. Al aplicarlos según Stephen Covey se fortalece el Hábito de la Proactividad y en consecuencia se desarrollará la Inteligencia Ecológica con la practica orientada a la protección de la naturaleza, para ser modelada por las siguientes generaciones.

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